Trastornos de ansiedad en los niños

Trastornos de ansiedad en los niños

La ansiedad se define como la aprensión excesiva a circunstancias reales o imaginarias. Lo cierto es que todos los seres humanos sufrimos de esto o somos propensos a hacerlo y muchas veces podemos confundirlo con estar nerviosos o muy inquietos.

¿Desde qué momento se presenta la ansiedad?

Aunque no lo identifiquemos como ansiedad, ésta puede estar presente en nuestras vidas desde etapas muy tempranas. Incluso bebés que no han cumplido su primer año de vida pueden experimentarla, y lo manifiestan a través del llanto.

¿Cuáles son los tipos de trastornos de ansiedad?

  • Ansiedad generalizada: cuando los niños se preocupan por sus actividades en general. Tienden a sentirse tensos y a necesitar seguridad de manera constante.
  • Ansiedad por separación: cuando los niños sufren de ansiedad por estar separados de sus padres, principalmente. Este tipo de trastorno suele estar acompañado de depresión.
  • Trastorno obsesivo-compulsivo: ocurre cuando tienen comportamientos repetitivos.
  • Fobia: se presenta cuando tienen excesivos miedos no reales a situaciones u objetos.
  • Pánico: ocurre en niños que presentan ataques de pánico sin un origen o causa aparente.
  • Estrés post-traumático: ocurre cuando los niños padecen un acontecimiento extremadamente violento, lo cual afecta su comportamiento y sus emociones

¿Cómo ayudar a mi hijo con ansiedad?

Le recomendamos:

  • No espere la perfección de su hijo. Todos somos humanos, cometemos errores y aciertos. No espere que su hijo sea perfecto, ya que esto sólo le generará muchísima ansiedad.
  • Sea flexible con la rutina.
  • Acepte que su hijo puede equivocarse y que no está mal que eso ocurra.
  • Sea consciente en cuanto a la administración de medidas disciplinarias.
  • Enseñe a su hijo desde temprana edad formas de administrar su tiempo de forma efectiva para que sus tareas no se acumulen y siempre esté al día con sus actividades.
  • Hable con su hijo siempre. Si va a hacer una crítica, que sea constructiva. Es decir, evita frases como “¡Qué mal lo hiciste! ¡Lo arruinaste!” y cámbielas por “Esto te quedó bien, pero si lo hubieses hecho de esta otra forma habría salido mejor, ¿no crees? Vamos a intentarlo de nuevo”
  • Si nota que el problema es intenso, no dude en consultar un especialista.