Divorcios Difíciles

Divorcios Difíciles

El matrimonio es como una fortaleza , los que están fuera quieren entrar, y los que están dentro quieren salir. La mayoría de los padres ignoran las nefastas consecuencias de un “Divorcio difícil” en el desarrollo psicosocial del niño e incluso en sus futuras relaciones de pareja.

Divorcios difíciles son aquellos en los cuales la pareja no protege a sus hijos del choque producido por el conflicto y por la desorganización y posterior reorganización de la vida familiar. Existen numerosas parejas en período de divorcio o post-divorcio.

La terapia familiar consiste, precisamente, en ayudarlos a manejar sus sentimientos de fracaso, desesperanza, rabia, culpa, confusión y en algunos casos alivio y orientarlos para que utilicen esta difícil experiencia de la manera más constructiva posible, tanto para ellos como para cualquier persona involucrada.

Un objetivo principal es ayudarlos para que continúen responsabilizándose por sus hijos, pese al cataclismo presente en sus vidas. Nuestro mensaje es constante: “Ustedes no siguen siendo esposos pero siguen siendo padres”.

La experiencia clínica y la investigación confirman que no es el agudo trauma de la separación la causa del desarrollo de reacciones psicológicas negativas en el niño, pero si su exposición por un período de tiempo a un entorno perjudicial.

Entre los diversos factores que convierten al entorno en algo dañino queremos destacar dos: Los conflictos de lealtad y la parcialización del niño. Frente a la separación de sus padres el niño puede encontrarse en una situación donde su lealtad se pone a prueba constantemente.

Celos entre Papá y Mamá

El niño puede sentirse culpable por pasarlo mejor con su padre los días de salida, que con su madre en la casa. En estos casos, la madre puede ayudarlo haciéndole ver que eso puede ocurrir porque no lo hace todos los días, y el padre puede ayudarlo al vivenciar experiencias más realistas.

En este aspecto, llenar al niño de regalos y situaciones especiales como forma de disminuir el sentimiento de culpa, no es lo mejor que pueden hacer con él. Otra situación productora de conflictos de lealtad en un niño es cuando cada padre le da mensajes negativos sobre el ausente.

A menos que el niño sea suficientemente asertivo como para decir “Por favor, no me involucres” se pondrá de parte del padre con quien se encuentra en un esfuerzo por mantener su aceptación. Pierde así su autorespeto y vive una ansiedad crónica ante el temor permanente de que su engaño sea revelado.

En cuanto a la parentalización, ésta se refiere a la inversión de roles mediante la cual el niño asume responsabilidades pertenecientes a los adultos. Si bien es probable que ante la ausencia de uno de sus padres el niño deba asumir nuevas responsabilidades, debe ser en grado razonable. Lamentablemente, a través de actividades y comentarios percibidos por el niño “Ahora tú eres el hombre de la casa”.

Los limites de lo razonable o saludable fre-cuentemente se traspasan. Se puede llegar al extremo sin la implicación de una conducta sexual incestuosa de que el niño comience a compartir la cama con su progenitor de manera continua.

Otra posibilidad es que el niño se sienta tan responsable por el bienestar emocional de uno de sus padres hasta el extremo de sacrificar sus propias tareas evolutivas a fin de atenderlo excesivamente.

En otros casos, el progenitor poseedor de la custodia generalmente la madre, puede comenzar a satisfacer su necesidad de compañía con el hijo o hija en lugar de hacerlo con adultos, y de allí que a menudo escuchamos definiciones como ésta: “Mi hija es mi mejor amiga”.

Otra forma de parentalización ocurre cuando el niño es utilizado como mensajero entre los padres: “Dile a tu papá que si no deposita puntualmente su mensualidad, hablaré con mi abogado”, o “Dile a tu madre que a ella no le incumbe quién está en mi casa cuando tú vienes”.

Cuando se le trata como a un verdadero rehén en los deficientes manejos de sus propios conflictos: “Dile a tu padre que si no viene a buscarte puntualmente el domingo no saldrás con él”, o “Si no me pasa el dinero no podrá verte”. Estas son algunas posibilidades de entornos perjudiciales para el niño.

Hay muchos otros, y las parejas en proyecto de divorcio deberían concientizarse al respecto para evitar a como dé lugar un divorcio difícil.

Por ultimo unas recomendaciones sobre su actitud fuera del hospital: la familia de un paciente amigo necesita apoyo en muchas ocasiones tener a un familiar cercano hospitalizado, es tan duro como estarlo uno mismo de tal manera que brindar cariño y apoyo a la familia de un amigo enfermo, es tan útil como ofrecerlo al mismo.

Usted o alguno de su familia se puede ofrecer para cuidar los niños o realizar alguna tarea del hogar. También recuerde al paciente durante su recuperación en casa, probablemente allí sus atenciones sean mejor recibidas que las ofrecidas en el hospital.