Apendicitis Aguda

Apendicitis Aguda

Entre los incidentes de los primeros diez años de vida, el ataque de apendicitis aguda es uno de los más frecuentes. Es difícil describir una historia clínica común a todos los niños que han tenido apendicitis, pero existen síntomas que son verdaderos puntos de referencia y que, debidamente evaluados, pueden contribuir a evitar el shock de una carrera a un hospital en plena noche.

La apendicitis es la inflamación de una pequeña parte del intestino, el apéndice que se encuentra al inicio del colon (llamado también intestino grueso). Está situado al fondo del abdomen en una región que se llama fosa ilíaca derecha.

Es bueno conocer estos detalles de anatomía porque el dolor, la gran mayoría de las veces se localiza en el bajo vientre, a la derecha aunque puede extenderse e irradiarse a la ingle y descender hasta la pierna.

Por su estrecha cercanía con las vísceras abdominales, pero sobre todo porque todo el intestino está cubierto de un revestimiento llamado peritoneo, la inflamación que se inicia en el apéndice puede difundirse en breve tiempo a toda la cavidad abdominal, hasta provocar la tan temida peritonitis.

Síntomas de la Apendicitis

El niño presenta dolores y un pequeño endurecimiento en el bajo abdomen. Si el dolor es intenso, el niño, en la cama,a sumirá una característica posición de defensa con la pierna derecha ligeramente doblada o se doblará sobre sí mismo.

El dolor puede ser continuo o ” puntadas”. El niño por lo general, no quiere ser tocado y se queja cuando se le palpa el abdomen.

A veces sobrevienen vómitos y náuseas que pueden haber precedido al ataque o al dolor. En ciertos casos, puede ser unos días o semanas más tarde, las náuseas y el vómito son los únicos síntomas que preceden a un ataque agudo.

Otros síntomas pueden ser el dolor de cabeza, molestia con la luz y los ruidos y un cierto desagrado por el ambiente que lo circunda.

La lengua es lisa y tiene mal aliento. El intestino no funciona bien y el niño se queja de no poder ir al baño.

La temperatura es una señal importante. La madre debe vigilar la temperatura pues puede reflejar la presencia de un proceso inflamatorio agudo.

No debe dar de comer ni de beber nada al niño. El vómito se acentuará y si el intestino no se ha vaciado se puede aumentar la tensión intestinal.

No usar bolsas de agua porque ya hay un proceso inflamatorio agudo y se llegará a empeorar la situación aumentando el dolor.

Para calmar el dolor se puede poner una bolsa de hielo sobre la parte dolorosa, pero sin presionar.

No dar fármacos de ninguna clase, ya que se puede encubrir el dolor y los síntomas del ataque, impidiendo al médico evaluar correctamente la condición clínica y desviándolo de la acción terapéutica a seguir.

Es aconsejable no hacerlo caminar.